La Terapia Gestalt profundiza en la toma de conciencia de lo que ocurre en el aquí y ahora, en el plano mental, emocional y corporal. La tarea del terapeuta es ayudar en el proceso del ‘darse cuenta’ y facilitar la resolución o la integración. El proceso terapéutico favorece el restablecimiento de nuestra capacidad de contactar y de realizarnos en el mundo en el que vivimos, en concienciar aspectos no reconocidos de nuestra personalidad y rescatar partes alienadas.
Fritz Perls, su fundador decía que la terapia Gestalt es algo demasiado bueno para limitarlo a las personas enfermas o neuróticas. En este sentido como enfoque de terapia cubre por un lado una función remediativa, al promover resolución a los síntomas o problemas presentados, pero por otro lado también es una técnica de crecimiento y desarrollo, al enfatizar el despliegue de actitudes saludables, de autorrealización y de goce de la vida.
La palabra Gestalt deriva del alemán y no tiene una traducción precisa. Se la puede definir como forma, estructura, configuración o totalidad, implica que el todo es más que la suma de sus partes. Por eso nos conduce a un punto de vista holístico en el que vemos la persona como un todo.